jueves, 28 de junio de 2018

EL HOMBRE (COMO SER DESECHABLE DE LA SOCIEDAD)


En nuestra Venezuela del siglo XXI, es fácil encontrarse con leyes y decretos como estos:

“La violencia en contra de la mujer constituye un grave problema de salud pública y de violación sistemática de sus derechos humanos, que muestra en forma dramática, los efectos de la discriminación y subordinación de la mujer por razones de género en la sociedad”

“La Ley consagra un catálogo de medidas de protección y seguridad de inmediata aplicación por parte de los órganos receptores de denuncias, así como medidas cautelares que podrá solicitar al Ministerio Público y que permitirá salvaguardar la integridad física y psicológica de la mujer

y su entorno familiar, en forma expedita y efectiva.” 

En pro del equilibrio, del justo lugar de cada individuo que hace vida en nuestro país, surgió la “Ley orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia”. Buscando que tanto hombres como mujeres, tuviesen los mismos derechos y deberes, dentro de nuestra actual sociedad venezolana. 

También encontramos leyes y decretos como estos:

 El Estado tiene la obligación indeclinable de tomar todas las medidas administrativas, legislativas, judiciales, y de cualquier otra índole que sean necesarias y apropiadas para asegurar que todos los niños y adolescentes disfruten plena y efectivamente de sus derechos y garantías.”

“El padre y la madre tienen deberes, responsabilidades y derechos compartidos, iguales e irrenunciables de criar, formar, educar, custodiar, vigilar, mantener y, asistir material, moral y afectivamente a sus hijos e hijas.


El Estado debe asegurar políticas, programas y asistencia apropiada para que la familia pueda asumir adecuadamente estas responsabilidades, y para que el padre y la madre asuman, en igualdad de condiciones, sus deberes, responsabilidades y derechos. Asimismo garantizará protección a la madre, al padre o a quienes ejerzan la jefatura de la familia. “

Como muy bien dice “La Ley orgánica para la protección de niños, niñas y adolescentes” el ser más importante dentro de la familia dentro de la sociedad, son los niños.  El deber de la sociedad, del estado, es velar por su entero cuidado, moral, mental y físico, siendo las personas que poseen dicha responsabilidad “directa” sus padres.  

Como sociedad, que significa “grupo de seres que viven de una manera organizada” debemos crear normas y leyes y así regirnos por ellas para poder mantener el control de nuestras vidas en común, sin dañar al prójimo “como indican muchas religiones”. Y quienes no respeten dichas normas, serán sancionados. De la manera como se haya establecido.

Todo esto pinta muy bien en el papel, equidad, responsabilidad, bienestar,  y quien no viva en “ la sociedad establecida” debe aprender a hacerlo, pero que ocurre cuando utilizamos las leyes establecidas para hacerle daño a otros, siendo nosotros quienes quebrantamos dichas leyes, pero como nos respaldan de buenas a primera, las utilizamos para dañar a quien no hace lo que queremos, porque nos estorba para nuestros planes individualistas, convirtiéndonos en meros egoístas, o simplemente porque esta otra persona, “nos cae mal”.

¿Qué ocurre cuando el estado, por la cantidad de denuncias de personas que no respetan las leyes, se vuelve insensible y toma cada caso como un número más, en una larga lista de denuncias y en una cadena de mando que se vuelve interminable a la hora de ayudar de manera rápida y eficiente a quienes están pidiendo ayuda?. Mientras estas personas, sus familiares, sus hijos, están sufriendo por lo ya denunciado y a la espera de una decisión correcta y rápida que traiga justicia a lo ocurrido, sin caer en tecnicismos que justifiquen decisiones que favorezcan a quien no deba ser favorecido o quieran explicar el tiempo interminable para entregar resultados positivos.

Nuestra sociedad venezolana pasó de favorecer al hombre y pisar a la mujer, a darle el protagonismo que la mujer requiere para un crecimiento equilibrado de nuestra sociedad, sin embargo, en ciertos aspectos las leyes actuales defienden en su mayoría a las mujeres con respecto al hombre. Nos encontramos con  la Ley orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia” pero no encontramos una que defienda al hombre. 

Quizá nos encontramos en el otro extremo de la balanza, y posteriormente encontremos el equilibrio. Lo que permita que tanto mujer como hombre, se deban respeto mutuo. Y quien no lo haga, será sancionado. Actualmente la “Ley orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia” permite sacar al hombre de su hogar, hasta privarlo de libertad, mientras se averigua si en verdad agredió psicológica y/o físicamente a una mujer, contando que actualmente estas investigaciones pasan del año si dar resultados. Por el contrario  la mujer con solo presentarse al Ministerio Público llorando, tiene para afectar al hombre. Todo depende del servidor público que la atienda.

¿Qué ocurre si lo presentado por la mujer es falso?, pero la ley es clara e indica que el hombre debe ser sancionado, así esté en averiguaciones lo sucedido. ¿Quién lo defiende? Actualmente el estado no dispone de quien vele y cuide por la integridad de el hombre como parte importante de la sociedad.

¿Qué ocurre si la mujer amenaza de muerte al hombre, lo acosa, le roba y daña sus pertenencias? ¿a dónde acude? ¿cae también en víctima de género? ¡No!, porque primeramente, estas cosas no se denuncian, siquiera se comentan,  porque “macho que se respeta” no denuncia, sería un insulto para el honor y masculinidad del hombre hacerlo, y segundo, no hay entidad pública que le de importancia a dicho asunto.

El hombre, se ha convertido en una persona que depende de la mujer. Si la relación que mantienen, es terminada como pareja, el hombre debe abandonar su hogar, y entrar en “régimen de convivencia” para poder compartir con sus hijos. Se convierte en desechable todas las veces que desee formar un hogar, y si este llega a su fin, debe retirarse, volver a iniciar su vida con todas las dificultades económicas que eso implica y simplemente, seguir adelante.

En este punto caemos en lo siguiente, “el machismo” el hombre por naturaleza, “dicen” es mujeriego, no le importa andar de mujer en mujer dejando hijos por allí a los cuales ve unas pocas veces al mes mientras su objetivo principal es el alcohol y las mujeres, y los hijos son, bueno, consecuencias de ello. El hombre, se dice que, por naturaleza es “bruto y tosco” y por eso las leyes no lo apoyan directamente en una relación con la mujer, porque no está hecho para cuidar y velar por sus hijos. Solo existe como punto económico de la sociedad para la familia. Y aunque se busca la equidad de género, seguimos teniendo una sociedad que parcializa las cosas hacia uno de los dos sexos. Antes, el hombre pisaba a la mujer, ahora, la mujer pisa al hombre.

La sociedad le da por derecho, el vivir con los hijos nacidos en una relación ya disuelta a la mujer, porque ella puede por naturaleza cuidarlos mejor que el hombre. ¿Quiere decir esto, que todo hombre que viva con la mujer tiene más derecho de vivir con dichos niños, que su padre genético? por ejemplo. ¿Y qué pasa si esta mujer no cubre la regla básica de la La Ley orgánica para la protección de niños, niñas y adolescentes”?  que cual es “velar por su entero cuidado, moral, mental y físico”?

¿Qué ocurre si la ley indica de buenas a primeras que el hombre debe “registrar” sus días con sus hijos, pero la mujer quien si tiene “permiso y derecho” de estar con ellos siempre, no los puede cuidar, por trabajo, por estudio, o simplemente porque no le da la gana, y el hombre si puede, pero la ley no lo permite?

¿En qué punto nuestras leyes se volvieron de cierta forma, “ciegas e insensibles” en cuanto a  violencia de género y el velar por nuestros hijos se trata? ¿Debemos enseñarle a nuestros hijos que ese será su futuro? si se convierten en padres o una mujer les hace daño, mental, físico y/o psicologicamente, o los acusa de algo que no es verdad? ¡NADA! ¡NO PASARA NADA!. Simplemente, toma un número, anota allí lo sucedido y sigue tu camino. Porque eres hombre, y los hombres son felices así.

Quizá dirán como muchos, “estas parcializado por ser hombre” “la mujer ha sufrido mucho y merece eso y más” “las leyes están bien, tu estas mal” o la mejor de todas “tu si inventas”, pero ¿saben qué? No es un cuento, es parte de mi historia… y la de tantos hombres que solo callan para no ser la burla de la sociedad machista en la que vivimos.

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